Morales (2001) define el aprendizaje autónomo (citado por Eguzquiza, 2001) como un estilo de aprendizaje independiente logrado a través de la selección de materiales que permitan al alumno corregir y evaluar su producción. Ahora bien, aprender no es simplemente archivar y repetir lo que otros han dicho, han hecho o han escrito; aprender es construir algo nuevo a partir de lo que otros han dicho, hecho y han escrito (Insuasty, 1999). Ese algo pueden ser conceptos, ideas, situaciones, objetos, experiencias, escritos, ensayos, lluvia de idea. Con esta definición el investigador se identifica por cuanto hacer que el alumno construya es permitirle crear, desarrollar, innovar y producir, esto conlleva a aprender a partir de lo que él hace y no de lo que el profesor le impone.
En este sentido, Para que se dé el aprendizaje autónomo, se requiere desarrollar unas estrategias de aprendizaje y que el en el lenguaje del tecnólogo de la instrucción corresponde a cómo hacer posible el aprendizaje. El investigador encontró necesario y pertinente precisar qué son estrategias de aprendizaje.
El investigador está de acuerdo con Monereo (2000) en su propuesta de que las estrategias de aprendizaje son siempre conscientes, suponen una respuesta socialmente situada, tienen un carácter específico y pueden incluir diferentes procedimientos. Desde este punto de vista, un estudiante, para utilizar una determinada estrategia de aprendizaje, tiene que planear, regular y evaluar sus acciones. Santiuste y Beltrán (1998) señalan que las estrategias de aprendizaje son las actividades u operaciones mentales seleccionadas por un sujeto para facilitar la adquisición de conocimiento o el conjunto de reglas que permiten tomar decisiones adecuadas, en el momento oportuno, con respecto al aprendizaje. Por su parte, Beltrán (1993) insiste en que las estrategias son operaciones mentales manipulables, susceptibles de modificación y cambio. Para que se pueda dar el aprendizaje autónomo se requiere enseñar y aprender unas estrategias de aprendizaje.
Una estrategia de aprendizaje puede ser definida como un conjunto de procedimientos puestos en funcionamiento por un individuo para aprender (Brien et al, 1985; Schmeck, 1988; Kirby, 1984) citado por Insuasty. Por otra parte, el investigador, tuvo en cuenta la definición que una estrategia de aprendizaje es un procedimiento (conjunto de pasos o habilidades) que un alumno adquiere y emplea de forma intencional como instrumento flexible para aprender significativamente y solucionar problemas y demandas académicas (Díaz, Castañeda y Lule, 1986).
En este sentido, una estrategia cognitiva sería más una secuencia de acciones que un acontecimiento aislado. La noción de estrategia supone que el aprendiente ponga en marcha una secuencia ordenada de acciones (Garner, 1988; Drevillon, 1985) citado por Insuasty (1999). Las estrategias cognitivas pueden ser consideradas como un saber cómo hacer (Chi, 1987; Gagne, R. M., 1979; Gagne, E. D., 1985; Richard y otros, 1990) citado por Insuasty (1999).
Muchas y variadas han sido las definiciones aquí presentadas para conceptualizar a las estrategias de aprendizaje, sin embargo, en términos generales, una gran parte de ellas coinciden en los siguientes puntos: son procedimientos, pueden incluir varias técnicas, operaciones o actividades específicas, persiguen un propósito determinado: el aprendizaje y la solución de problemas académicos, son más que los hábitos de estudio.
Con base en lo anterior el investigador retoma una definición más formal acerca del tema en la cual una estrategia de aprendizaje es un procedimiento (conjunto de pasos o habilidades) que un alumno adquiere y emplea de forma intencional como instrumento flexible para aprender significativamente y solucionar problemas y demandas académicas (Díaz y Hernández, 1998). A esta definición el investigador agrega, para aprender autónomamente, las estrategias de aprendizaje son practicadas voluntaria e intencionalmente por un aprendiente, siempre que se le demande aprender, recordar o solucionar problemas sobre algún contenido de aprendizaje, siempre que se le demande apropiarse de un conocimiento, y transferirlo
En este sentido, Para que se dé el aprendizaje autónomo, se requiere desarrollar unas estrategias de aprendizaje y que el en el lenguaje del tecnólogo de la instrucción corresponde a cómo hacer posible el aprendizaje. El investigador encontró necesario y pertinente precisar qué son estrategias de aprendizaje.
El investigador está de acuerdo con Monereo (2000) en su propuesta de que las estrategias de aprendizaje son siempre conscientes, suponen una respuesta socialmente situada, tienen un carácter específico y pueden incluir diferentes procedimientos. Desde este punto de vista, un estudiante, para utilizar una determinada estrategia de aprendizaje, tiene que planear, regular y evaluar sus acciones. Santiuste y Beltrán (1998) señalan que las estrategias de aprendizaje son las actividades u operaciones mentales seleccionadas por un sujeto para facilitar la adquisición de conocimiento o el conjunto de reglas que permiten tomar decisiones adecuadas, en el momento oportuno, con respecto al aprendizaje. Por su parte, Beltrán (1993) insiste en que las estrategias son operaciones mentales manipulables, susceptibles de modificación y cambio. Para que se pueda dar el aprendizaje autónomo se requiere enseñar y aprender unas estrategias de aprendizaje.
Una estrategia de aprendizaje puede ser definida como un conjunto de procedimientos puestos en funcionamiento por un individuo para aprender (Brien et al, 1985; Schmeck, 1988; Kirby, 1984) citado por Insuasty. Por otra parte, el investigador, tuvo en cuenta la definición que una estrategia de aprendizaje es un procedimiento (conjunto de pasos o habilidades) que un alumno adquiere y emplea de forma intencional como instrumento flexible para aprender significativamente y solucionar problemas y demandas académicas (Díaz, Castañeda y Lule, 1986).
En este sentido, una estrategia cognitiva sería más una secuencia de acciones que un acontecimiento aislado. La noción de estrategia supone que el aprendiente ponga en marcha una secuencia ordenada de acciones (Garner, 1988; Drevillon, 1985) citado por Insuasty (1999). Las estrategias cognitivas pueden ser consideradas como un saber cómo hacer (Chi, 1987; Gagne, R. M., 1979; Gagne, E. D., 1985; Richard y otros, 1990) citado por Insuasty (1999).
Muchas y variadas han sido las definiciones aquí presentadas para conceptualizar a las estrategias de aprendizaje, sin embargo, en términos generales, una gran parte de ellas coinciden en los siguientes puntos: son procedimientos, pueden incluir varias técnicas, operaciones o actividades específicas, persiguen un propósito determinado: el aprendizaje y la solución de problemas académicos, son más que los hábitos de estudio.
Con base en lo anterior el investigador retoma una definición más formal acerca del tema en la cual una estrategia de aprendizaje es un procedimiento (conjunto de pasos o habilidades) que un alumno adquiere y emplea de forma intencional como instrumento flexible para aprender significativamente y solucionar problemas y demandas académicas (Díaz y Hernández, 1998). A esta definición el investigador agrega, para aprender autónomamente, las estrategias de aprendizaje son practicadas voluntaria e intencionalmente por un aprendiente, siempre que se le demande aprender, recordar o solucionar problemas sobre algún contenido de aprendizaje, siempre que se le demande apropiarse de un conocimiento, y transferirlo
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